Una curaduría de láminas y libros

Museo de Arte Contemporáneo de Bordeaux
Nov 2017 – Feb 2018


Gráficas Molinari es una empresa de gráfica popular fundada en 1952 por el español Antonio Molinari en Santiago de Cali, Colombia. Desde su fundación y hasta 1985 el taller reprodujo imágenes religiosas, mitológicas, de género, retratos, bodegones y paisajes a través de cromolitografías, una técnica de impresión que permite un color vívido e inusual dado el empleo de más de cuatro tintas y gamas especiales. Las láminas eran distribuidas por toda Colombia y algunas regiones de Latinoamérica, su producción en serie, distribución masiva y de bajo costo las convirtieron en objetos populares que hacen parte de la memoria colectiva del país, hoy en día algunas todavía se exhiben en hogares, negocios, instituciones educativas y religiosas.  Estas láminas son el equivalente en el siglo XX y en Latinoamérica a las imágenes d’Épinal en Francia producidas durante el siglo XIX. 

Las plantillas de las láminas producidas por Gráficas Molinari eran en muchos casos compradas por catálogo al taller alemán DAML posteriormente KAMAG, fundado por Adolf May en la segunda mitad del siglo XIX. Una empresa encargada de la distribución de selecciones de color para la reproducción de imágenes religiosas y seculares a los principales talleres gráficos en Europa y América. Sin embargo, un gran conjunto de láminas producidas por Gráficas Molinari, específicamente aquellas relacionadas con imágenes de ciudades y parajes turísticos, corresponden a fotografías tomadas por Antonio Molinari durante varios viajes en las décadas de 1950 y 1960 por Francia, España, Alemania, Suiza, Austria, Holanda, Italia, Portugal e Inglaterra. 

En el archivo de Gráficas Molinari se encuentran tres láminas de lugares en Francia: el castillo de Chambord en el Valle de Loira, un puente sobre el rio Sena en París y un pueblo sin identificar, que corresponden en el inventario a las imágenes número 275, 276 y 401 respectivamente. Por los lugares escogidos y la composición de las fotografías se puede afirmar que estas láminas no tienen el mismo objetivo que una carta postal de promover lugares emblemáticos en Francia. Por el contrario, estas imágenes corresponden al ejercicio de un turista desprevenido que tiene la capacidad de reproducir sus fotografías como cromolitografías y distribuirlas masivamente por Colombia. Antonio Molinari establece una conexión entre Colombia y Francia, que ayuda a forjar el imaginario en Colombia de sitios en Europa que para la mayoría de personas son imposibles de conocer. 

Las láminas de lugares en Europa al igual que las láminas religiosas, los bodegones y los retratos están presentes en la mayoría de hogares colombianos como lo registran algunos fotógrafos entre los que se encuentran Fernell Franco, Viki Ospina, Carlos Caicedo, entre otros. Así mismo, las imágenes producidas por Gráficas Molinari fueron recortadas, intervenidas, enmarcadas, copiadas, ensambladas y apropiadas por artistas latinoamericanos que las involucran en sus obras. Entre los ejemplos más conocidos están Juan Camilo Uribe que las utiliza en sus collage y Beatriz González que se apropia de las imágenes en su obra temprana con el objetivo de replantear las nociones de buen y mal gusto en el país. 

Mucho antes del desarrollo de plataformas web que permiten el intercambio de imágenes e información, las láminas producidas por Gráficas Molinari circulaban masivamente y sin restricción en distintos contextos. Así, la imagen de un pueblo francés sin identificar puede encontrarse en la casa de una familia latinoamericana o estar vinculada a la obra de un artista reconocido y circular por galerías y museos.